Los contratos por diferencia (CFD) son derivados financieros que permiten a los inversores beneficiarse de los movimientos de precios sin poseer realmente el activo subyacente.
Amplia gama de productos: Los CFD cubren muchas clases de activos, incluidas acciones, índices, divisas, materias primas y más. Los inversores pueden elegir diferentes activos según su visión del mercado y su estrategia comercial.
Efecto de apalancamiento: Los inversores sólo necesitan depositar un determinado porcentaje como margen para abrir una operación. Por ejemplo, con un apalancamiento de 100: 1, un inversor sólo necesita el 1% del valor total del contrato para controlar la posición completa.
Comercio bidireccional: Los inversores pueden comprar CFD (ir en largo) cuando esperan que los precios suban, o vender CFD (ir en corto) cuando esperan que los precios bajen, lo que les brinda oportunidades de obtener ganancias tanto en mercados en alza como en baja.